Nosotras(os) los politólogas(os)
Por: Alejandra Castañeda Luna.
El 12 de julio de 2019 se publicó en el Diario Oficial de la Federación el “Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024” (PND), este es el documento mediante el cual el gobierno de México expone los objetivos y estrategias que considera prioritarias durante el sexenio que corresponda. En este caso, dentro del eje general del PND denominado “Política y Gobierno”, y como parte de la Estrategia Nacional de Seguridad Pública (aprobada en ese mismo año), el Tren Maya se menciona como parte del objetivo 2 “Garantizar empleo, educación, salud y bienestar”, ¿cómo? Mediante la creación de puestos de trabajo, la inversión en infraestructura y con programas regionales, sectoriales y coyunturales de desarrollo.
El Tren Maya es un proyecto regional de desarrollo que busca captar el flujo migratorio al norte, junto con el Corredor Transístmico y la Zona Libre de la Frontera Norte, generando empleos y condiciones de vida digna para aquellos que sufren de pobreza. En su momento, se le consideró también en el marco del PND, como un proyecto regional para el cual la inversión privada sería alentada y fundamental, incluso en la modalidad de asociación público-privada.
¿Qué decía el PND del Tren Maya? “Que sería el más importante proyecto de infraestructura, desarrollo socioeconómico y turismo del presente sexenio. Tendrá un recorrido de mil 525 kilómetros, pasará por los estados de Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo e interconectará las principales ciudades y sitios turísticos de la Península de Yucatán. La mayor parte de su ruta pasará por derechos de vía ya existentes, como vías férreas, carreteras y tendidos eléctricos, tendrá 15 estaciones y requerirá de entre 120 mil y 150 mil millones de pesos que provendrán de fuentes públicas, privadas y sociales. […] proyecto orientado a incrementar la derrama económica del turismo en la Península de Yucatán, crear empleos, impulsar el desarrollo sostenible, proteger el medio ambiente de la zona desalentando actividades como la tala ilegal y el tráfico de especies y propiciar el ordenamiento territorial de la región. Se procurará integrar a la obra y a sus beneficios a los pobladores; se gestionarán los derechos de vía que aún no se tengan mediante acuerdos con los propietarios de los terrenos respectivos; se buscarán acuerdos benéficos en los casos en los que las vías de propiedad federal se encuentren invadidas y se pedirá la aprobación de las comunidades y pueblos originarios mediante consultas”.
Sin embargo, a pesar de ser considerado el principal proyecto de infraestructura de la actual administración del Gobierno federal, el Tren Maya no estuvo exento de diversos problemas durante su desarrollo, algunos de ellos fueron:
- Impactos ambientales (deforestación, pérdida de hábitats de flora y fauna).
- Conflictos sociales (sobre todo por cuestiones de expropiación de terrenos ejidales).
- Problemas con el reordenamiento territorial en la península de Yucatán.
- Suspensiones de la obra.
- Consultas controvertidas.
- Sobrecostos (se triplicó el presupuesto inicial de la obra).
Con todo y las controversias enfrentadas, el proyecto siguió adelante y se inaugura mañana 15 de diciembre (este artículo se realiza el 14 de diciembre). Esta inauguración, sin embargo, es parcial. De las 34 estaciones trazadas, estarán en operación 14, el 41% del total. Esto no es algo ajeno al presidente, quién ha reconocido que el Tren Maya se inaugura con faltantes, pero nada que afecte su seguridad.
En este contexto, ¿Cuáles serían las oportunidades y los desafíos que enfrentaría esta obra? Como oportunidades, tenemos el que se estrenarían las estaciones que están más cercanas a atractivos turísticos de la Rivera Maya, lo cual podría resultar en un gran atractivo para los ciudadanos mexicanos, ya que el costo promedio de los boletos está a un nivel competitivo con otros medios de transporte para esa misma zona.
Por ejemplo, los boletos para la ruta de Cancún a Mérida, se cotizan en $735.00 pesos mexicanos para clase turista. Esta misma ruta en camión se cotiza a partir de $650.00 pesos mexicanos. Los precios para viajar en avión superan los $2,000.00 pesos mexicanos.
Adicionalmente, la construcción y operación del Tren Maya ha impulsado la creación y fortalecimiento de Áreas Naturales Protegidas, lo cuál podría mitigar el impacto ecológico de esta obra.
Entre los desafíos que aún estarían por superarse, se encuentra evidentemente su culminación, y esto sin poner en la ecuación el factor del costo total que tendrá la obra al final (considerando que hasta el momento se ha triplicado el presupuesto de esta). Otro desafío que podría enfrentar esta obra es su permanencia. Que los mexicanos lo ocupen realmente como un medio de transporte y no solamente como una mera atracción por su inauguración y luego caiga en el desuso o el olvido.
Por último, faltará ver si el Tren Maya cumplió como proyecto regional de desarrollo, como fue visualizado en su momento en PND. Es importante recordar que la evaluación del desempeño existe y se aplica en México desde el año 2006, a través de esta se pueden evaluar los programas y políticas públicas, por lo cual este proyecto no estará exento de ser medido en el cumplimiento de sus objetivos. ¿Habrá logrado su cometido?